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La qasbah de Shambala (campamento rojo)

El fuego nos une. El fuego nos libera.

Pasión.

Aquel que mire nuestro campamento desde la distancia la podrá apreciar: Cada ritual, cada danza, cada canto y cada poesía rebosa con la pasión del campamento rojo. La misma pasión que llegó a superar las barreras del mundo físico para traer de vuelta a la Dama Fénix.

Y aquel que nos observe en la distancia solo se quedará con la parte más evidente de la pasión que mueve nuestras acciones: Nuestra Lady, atravesando el fuego vestida con vaporosas telas; nuestros guerreros, entregándose a sus más básicos instintos en la noche; nuestros asesinos, seduciendo a sus víctimas con melosas palabras y evidente seducción; nuestros magos, danzando en rituales que sonrojarían al mismísimo Emperador Entropía…

…pero esto no es más que el principio.

Somos la Qasbah de Shambala.

El fuego nos une. Somos el fuego de la pasión, del amor, de la lujuria y de la unidad. Somos aquellos que lucharán juntos hasta el fin, nos arriesgaremos a extinguir por siempre nuestra llama por un amigo, y arrasaremos con la furia de mil tormentas a aquellos que se atrevan a dañarnos. Somos una hoguera única, formada por nuestras almas, que arderán juntas hasta que la última se extinga.

El fuego nos libera. Somos la llama de la libertad, la que se opone al frío de la esclavitud, la que se alza contra la oscuridad, la que destruye el orden opresor. Somos la fuerza de Lady Inane, somos el retorno de la Dama Fénix.

Cada miembro del campamento rojo es diferente, pero hay algo que nos une: El amor y la pasión por nuestro trabajo, por la dama Inane y por la Dama Fénix. Nada nos detendrá jamás para conseguir la victoria, nada se opondrá en nuestro camino. Nuestros enemigos sufrirán nuestra furia, como un incendio incontrolable. Si algo se interpone en nuestra ruta, buscaremos una nueva, y si el fuego se extingue, nuestros miembros más sigilosos se encargarán de iniciar una nueva chispa en el corazón de nuestros enemigos.

No tememos a la muerte, sino a la vida no vivida. No tememos al Fuego, no tememos quemarnos, porque el fuego nos libera. Queremos una Qasbah renacida del fuego…queremos descubrir cosas nuevas, pues es el único camino para el crecimiento y el cambio.

¡Somos los Sagarrines de la Qasbah roja! ¡El fuego nos une! ¡El fuego nos libera!

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¿Quién forma parte del campamento rojo? La respuesta es tan simple como obvia: aquellos que comulgan con nuestros ideales. Grandes guerreros y artistas marciales, que luchen en grupo o en solitario, hasta el fin contra el enemigo; sabios magos, que persiguen sus objetivos sin retroceder jamás; comerciantes y caravanistas, capaces de lo imposible por conseguir aquello que requieren; artistas, capaces de exaltar las emociones de nuestros amigos; espías que se hagan pasar por quienes no son, ladrones, asesinos…

Tenemos Caravanas de comerciantes con dotes carismáticas y de intercambio, músicos y artistas que vienen de la tierra donde nace el sol.

Tenemos grupos de guerreros, que dominan la katana, la espada, el arco…¡Era Sagarrina la primera en perfeccionar los antebrazos de acero! Las armas de asedio, los ingenios  y el fuego son parte de nuestras rutinas de guerra. ¡Loado sea el guerrero y estratega!

Hay sagarrines aventureros, que terminan enredándose con criaturas no humanas, tales como genios, demonios, seres medio hombre-medio máquina…Todo está permitido bajo las alas de Inane Ishtar, quien explorará intrigada las naturalezas variopintas de los Sagarrines.

Los asesinos acarician con puñales envenenados a los descuidados, ya sea por la noche, entre sombras, o de día, en un baile con oro y velos de seda.

Los ladrones aprovechan los abarrotados mercados para deslizar dedos ágiles en bolsillos ajenos.

Muchas veces, no hay frontera entre unas habilidades y otras, y el vendedor que te dejó aquella pieza a un buen precio, la retomará esparciendo tu sangre sobre el suelo.

Y el mismo que te envenenó, podría tratar de venderte un antídoto.
El Sagarrín en pícaro y sabio, todas las esferas de conocimiento que cubra serán bienvenidas, y la Lady deseará escuchar las historias de los méritos Sagarrines.

Como variopintos son los caracteres Sagarrines, variopintas son las vestimentas. Siendo un pueblo tan extendido, y un terreno tan distinto, todas las culturas se diferencian y aúnan bajo las Alas de Fuego.

Los colores del desierto, rojos de todos los tipos, marrones, cobres, tierra, amarillos y anaranjados, son altamente apreciados. Las sedas, transparencias, monedas en cinturones, la extravagancia e incluso la piel desnuda son comunes entre las ramas más occidentales de la Shambala, las zonas de los ríos Legendarios, el “oriente próximo” para los habitantes de Versum.

Verdes, oro, plata, bordados…telas más densas y trajes más cubiertos, velos, turbantes, piercing en la cara…el exotismo hindú de los países centrales de la Shambala tiene su hueco en nuestras cortes.

Pero también se pueden ver en los mercados los Kimonos, y trajes más regionales de la zona del Sol Naciente. Blancos y rojos puros de las sacerdotisas se dan la mano con los negros más opacos para los asesinos. Sombreros cónicos, maquillajes de arroz, el jade decora los cuerpos de los Sagarrines más orientales…

Y lo mejor de todo, todas las culturas beben de las copas de las otras, así pues, no es extraño ver todos estos ropajes juntos en comunión dentro de un mismo sagarrín. Es eso lo que nos hace aún más bellos.

Somos la Qasbah de Shambala.

En el campamento de la Qasbah de Shambala se reúnen los más variopintos personajes: bailarines orientales, músicas, diplomáticos huídos, curanderos místicos, filósofos y pensadores, mercaderes de tierras lejanas, asesinas viperinas, tahúres en busca de fortuna, científicos experimentales, ladrones consumados… Todos aquellos que viven por sus pasiones pueden encontrarse en el campamento del fénix.