Versum eventos

Los muelles de Abismo (campamento azul)

Desde los mares y océanos de Versum, han sido muchos los que han acudido a la Isla Esmeralda, a hacer valer sus ideales y valores, para abanderar el estandarte azul en el que brillan las olas marinas, y para otorgar a Lord Flint, Señor de las Profundidades, el título de Paladín Imperial. Aquellos que sólo aman la libertad, os enseñarán como conseguirla.

Escuchad lo que cuenta uno de sus capitanes, oid la historia de los hombres y mujeres libres de la ciudad flotante de Abismo:

Versum es un mundo de magia, caballeros andantes, extrañas razas… y también de déspotas, caudillos y terratenientes amparados en sus propias leyes, que se creen dueños de todo cuanto ven.

Tan solo existe un único lugar que no pueden controlar: el mar.

Muchos no hemos visto un futuro en tierra y hemos preferido zarpar en barcos, sin rumbo fijo, buscando nuestro hogar en alta mar. Es allí donde establecimos nuestro hogar. Unidos por multitudinarias pasarelas, miles de barcos atracados en un mismo lugar, conforman una extensa ciudad flotante sobre la profundidad del océano: Abismo. Es allí donde los desposeídos, condenados, despreciados… los parias… volvimos a tener una oportunidad lejos de las tierras que conocíamos.

A muchos de mis vecinos y compañeros los llaman proscritos, están fuera de la ley y serán castigados si vuelven a tierra firme; pero no nos preocupa demasiado, pocas veces pisamos tierra, solo cuando es necesario y extremando el cuidado. Solo la Emperatriz nos ha tratado como al resto de sus hijos, solo en la Corte Dorada podemos estar seguros.

A los que dejamos todo atrás, a aquellos que tenemos un barco como hogar y lo único que vemos al alba es el amplio mar, nos llaman corsarios, filibusteros… ¡piratas! ¡Bah! ¡Qué sabréis vosotros! Somos algo mas que simples marineros con armas, no dedicamos nuestra vida a saquear y combatir únicamente. En Abismo viven muchas mentes inquietas que no encontraban un lugar en vuestras decadentes sociedades: filósofos, artistas, picaros, bardos, exploradores, viajeros, comerciantes, duelistas, espadas de alquiler, mercenarios, buscadores de tesoros, desterrados… todos ellos rechazados en sus tierras, expulsados y perseguidos encontraron su hogar en el regazo del océano, el hogar de la libertad, Abismo.

Pues allí no sirven las normas ni las leyes de tierra, nadie pregunta el porqué de las cosas, de donde vienes o a donde vas. Eso ya no importa. Eso no tiene cabida en nuestras costumbres. Cada cual es responsable de sus propios actos, así es como vivimos, por la libertad y el honor.

Lord Flint, Señor de las Profundidad, rey de los mares y océanos, hace tiempo que dejo de interesarse por los juegos de corte y las ataduras de tierra. Hace tiempo que abandono la Corte Dorada y ya ni siquiera excusa su ausencia de la misma. Ahora vuelca su atención en aquellos que arriesgan su vida recorriendo sus dominios, aquellos que han tenido las agallas para dejar atrás lo que conocían y comenzar una nueva vida, aquellos que lo han perdido todo y buscan ser dueños de su destino, a todos aquellos que enarbolan la bandera de la libertad. A todos ellos acompaña, estén donde estén, pues la libertad no conoce fronteras, leyes ni mapas.

Así es nuestra vida y por eso estamos aquí, en esta isla, para responder a la llamada de la Emperatriz, para defender nuestra forma de vida, para enfrentarnos a lo que sea que la haya expulsado de su hogar. Ahora estamos en el mismo barco. Haremos que la Emperatriz pueda recuperar su trono, porque ella siempre ha atendido nuestras palabras, y ahora nosotros entregaremos hasta el ultimo aliento para atender las suyas. ¡Nuestro honor lo exige! ¡Cantad conmigo!

¡Es mi barco mi tesoro,
es mi dios la libertad,
mi ley la fuerza y el viento,
mi única patria la mar!

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En el campamento de los Muelles de Abismo podrán encontrarse todo tipo de personajes amantes de la libertad: marineros, piratas, comerciantes y contrabandistas, espadas de alquiler, mercenarias, prófugos proscritos, librepensadoras, jugadores, matasanos… Y cualquier otro ser que anhele vivir sin más ataduras que su propio código de honor.