Versum eventos

Los nómadas de las fronteras (campamento amarillo)

Clanes bárbaros y tribus nómadas

Los Nómadas de las fronteras, agrupan a gran variedad de pueblos bajo el estandarte amarillo del jabalí. Encabezados por su Lord elemental, Erimant “El gran jabalí”, están dispuestos a demostrar toda su valía para convertir a su Lord en Paladín imperial. Su lema, Hermandad y Fuerza, muestra cuales son los valores que priman entre ellos.

En el campamento de los Nómadas de las fronteras pueden encontrarse todo tipo de personajes: exploradores viajeros, nómadas de las estepas, bárbaros norteños, caballeros desterrados, salvajes de las islas, aventureros de los confines de Versum… Todos ellos tienen su sitio bajo el estandarte amarillo del jabalí.

Podéis contactar con los demás miembros del campamento en su grupo de Facebook.

He aquí uno de los cuentos que narran alrededor de las hogueras de sus campamentos de viaje, dónde se habla de su origen y su espíritu:

Nuestros sabios cantan a menudo sobre las lejanas fronteras del Imperio, de las que procedemos. Allí, en las marcas menos civilizadas, vagaban incontables tribus nómadas, un constante crisol de razas vigorosas cuyo flujo mantenía vivo el afán aventurero y explorador de la Corte Dorada. Para nuestra desgracia, fue precisamente este incontenible deseo de viajar a nuevas tierras uno de los detonantes del cataclismo, como a menudo nos recuerdan aquellos de los nuestros que vivían plácidamente en parajes recónditos, seguros en la soledad inexpugnable de sus desiertos y bosques. Algo despertó más allá de las líneas adonde alcanzaba la visión de la emperatriz, despertado por las pisadas de nuestras botas y el griterío de nuestros antepasados. Fue la perdición, la ruina y la muerte, y aunque sobrevivimos, porque eso siempre supimos hacerlo, nuestro legado es un peso de culpa insoslayable: muchos inocentes murieron en el combate hasta que no tuvimos otra elección, todos, que marchar al exilio.
Sí, hemos sido muy útiles desde entonces. Lo desconocido, lo salvaje, nos atrae, y nuestro Lord, el Gran Jabalí, hizo retumbar en nuestro interior una llamada tan fuerte como la que durante generaciones nos había embelesado en los extremos del mundo. En ella reconocimos la oportunidad de redimirnos, de servir a la Emperatriz, fortaleciéndonos, volviendo a la comunión, primitiva, cruel, sencilla, con la naturaleza, para enseñar al resto de Lores y a todo el Imperio la lección terrible que nos tocó aprender: el Instinto. Lo abrazamos y gritamos por él, hechos uno hombres y bestias.
Quizás no nos entiendan los demás, quizás parezcamos rudos y duros. Es necesario, es nuestro castigo y nuestro regalo: servirnos de cualquier talento, de las pasiones e impulsos no sometidos a razón o conocimiento, para proseguir nuestra guerra. Porque para nosotros no ha acabado, y siempre estaremos alerta. Allá donde el estandarte amarillo ondee, nuestra insignia, el enemigo dudará, temerá al ver nuestra decisión y compromiso. No nos preocupan, como a otros, las complicaciones sociales, los refinamientos del arte o el juego retorcido de la diplomacia. En nuestras herramientas, ropas y artesanías sólo encontrarás sencillez y necesidad, un reflejo de la naturaleza que todo nos provee. A otros parecerán pieles y fibras, barbarie el grabar la propia piel con arcanos dibujos y adornarnos tan sólo con las más simples joyas, pero para nosotros es suficiente: tenemos una misión, hicimos una promesa y sea cual sea el desafío o el peligro, sobreviviremos.

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