Versum eventos

La Orden de Caronte

Historia de la Orden de Caronte

En tiempos en los que Versum estaba poblado por una pequeña parte de la población actual, La Muerte en persona se encargaba de acompañar a las almas en pena en su paso por el Limbo 

No tenía gran problema, la gente moría sólo a causa de la edad o de extrañas enfermedades, no había enfrentamientos entre las personas y era un trabajo sencillo. Pero con el tiempo, el aumento de población comenzó a generar enfrentamientos en los pueblos por el reparto de alimento y recursos, que desembocó en peleas cada vez más fuertes y con el paso de los años, llegaron los enfrentamientos por las creencias, las razas de unos y otros, las diferencias y todo esto, llevó a las gentes de Versum a descubrir la crueldad de las guerras.

No fueron pocas las luchas, que al principio se libraron hasta descubrir las armas como hoy las conocemos. La Muerte se vio desbordada de trabajo y de pronto necesito ayuda por primera vez en toda la historia y decidió buscar a alguien lo suficientemente justo para que pudiera hacerse cargo de la importante tarea que era ayudar a transitar por el Limbo a las Almas en pena en busca de una nueva oportunidad. Mucho busco entre los mortales, Jueces, Monjes, Caballeros, incluso Reyes fueron examinados a fondo pero en ninguno encontraba la verdadera neutralidad que buscaba. Ya apunto de desistir en su empresa y por casualidad se fijó en un simple barquero que trabajaba con su barca cruzando a los viajeros que desde la orilla querían acceder a una preciosa Isla de las tierras del interior de Versum. Caronte, que así se llamaba, era humilde, no le importaba quien montara en su barca, a todos trataba por igual pobres mendigos o ricos mercaderes, para él todos eran habitantes de Versum.

Sorprendida la Muerte decidió que era a Caronte a quien necesitaba y tras hablar con él lo nombró su ayudante. Desde ese momento la Muerte, de cuando en cuando, podía vagar libre por Versum mientras Caronte acompañaba a las almas en su tránsito.

En cierta ocasión la Muerte se ausentó durante demasiado tiempo en su vagar por las tierras, las guerras, las enfermedades, la codicia y el hambre hicieron que el número de almas aumentará considerablemente y esta vez fue Caronte quien se vio superado.

A su regreso la Muerte encontró a Caronte sentado en su barca mirando al infinito. Cuando la Muerte le preguntó, éste, visiblemente alterado, comenzó a gritar criticando a la humanidad, que se estaba volviendo loca al enfrentarse entre sí en vez de vivir en paz. La Muerte le explicó que por desgracia, el ser humano no tenían solución y deberían arreglárselas solos. Ellos sólo debían asegurarse de que el equilibrio no se rompiese en Versum, llevando a los muertos al otro lado.

 Caronte, aceptó volver a trabajar con una condición. Utilizaría a aquellos seres que fuesen humildes y justos para que le ayudaran en su trabajo. Buscaría ayuda en todos los rincones de Versum, dejando delegados, oficiando entierros y anotando nombres de los fallecidos para que él solo se dedicase a ayudar a cruzar a las almas el Limbo. La Muerte, conforme, aceptó su petición. Así Caronte comenzó a buscar entre los muertos que transportaba a gente que mereciese el honor de ayudarle con las almas. Comenzó con sacerdotes, clérigos y hechiceros que ya estuviesen relacionados con la Muerte para que les fuese más sencillo. La Orden de Caronte pronto estuvo formada por cientos de caballeros por todo Versum y Caronte fue el Primero.